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Alondra de la Parra en Puebla
Escrito por Puebla Musical  
Martes, 08 de Mayo de 2012 07:22

CONTRASTES

Por Emmanuel Laurean


Alondra de la Parra dirige magistralmente a la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla. Alfredo Ibarra, coordinador artístico, la descalifica.

Alondra-de-la-Parra Alondra de la Parra, directora(foto).

A continuación estimado lector, le presento una reflexión acerca de la visita de Alondra de la Parra a Puebla. No abordaré en este momento -y no por eso menos importante- lo relacionado a la realización y logística del concierto, la cual estuvo a cargo del Estado Mayor Presidencial, de hecho fueron ellos quienes decidieron que el concierto se realizara dentro de Catedral y no en el atrio; poca información he podido recabar al respecto. Considero, al igual que la mayoría de los poblanos -"de a pie", como usted y yo- que el concierto debería haberse llevado a cabo en otro escenario y además, abierto a todo el público, pero quiero delimitar muy bien en este momento la perspectiva de mi comentario, así que dicho tema lo abordaré en mi siguiente nota. Permítame entonces escribir sobre los procesos culturales y musicales que generaron la visita y el trabajo en conjunto con la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla de la directora Alondra de la Parra.


Uno de los conciertos de música sinfónica mas esperados en Puebla, dentro de los festejos de los 150 años de la Batalla del 5 de mayo, fue el de la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla (OSEP), bajo la dirección de la joven y talentosa directora mexicana, Alondra de la Parra el 4 de mayo en la Catedral de Puebla, y vaya que nos dejo con un gratísimo sabor de boca, por su sencillez, educación, calidad como joven directora, y su objetividad para entender y proyectar la música. Especialmente llamó nuestra atención, su respeto por la orquesta y por cada uno de los músicos que compartieron el escenario con ella. Respeto, uno de los valores que hemos ido perdiendo y quizás el contraste fue enorme por lo que se ha vivido en la última época en dicha orquesta. Alondra de la Parra, resulto ser lo contrario a los comentarios vertidos en los ensayos por el coordinador artístico en turno Alfredo Ibarra, tales como: "Ella no les va a dar ninguna entrada porque estará viendo a la cámara 4" "No le pregunten nada, porque no va a saber y se va a enojar" "¿Ya escucharon su versión del Huapango, evidentemente necesita ayuda" "Ella trae a su propio concertino porque si no se siente insegura" o aquel comentario en donde por un concierto de la Orquesta Normalista que se empalmaba con uno de los ensayos de esa semana, Ibarra sugirió que mandaran un suplente a esa orquesta, "al fin que podría ser un músico de primer o segundo semestre de instrumento", dicha sugerencia generó el reclamo del Mtro Jorge Altieri (director de la normalista). Es decir, entonces ¿hay conciertos de primera, segunda y tercera? La música merece todo el respeto, así como su público y sus intérpretes. Finalmente habrá de vivirse la gran experiencia de tocar una vez más, de interpretar emociones para el público, que siempre es lo más importante, porque nos debemos a ellos, sean quienes lo conformen, debemos exigirnos compromiso y respeto a la música.

Alfredo-Ibarra Alfredo Ibarra, Coordinador Artístico OSEP(foto).

 

Alondra de la Parra fue una gran sorpresa para la orquesta, pues a diferencia de tan desatinados comentarios del coordinador mencionado, resulto ser una directora con un pulso preciso, con buen oído, articulación y tempo muy claro y adecuado, con un trato y forma de trabajar de primer nivel, una directora que llevó a la orquesta a sacar lo mejor de cada integrante con argumentos claros y precisos, con conceptos muy superiores por ejemplo acerca del cuarteto inicial en la 1812, con una interpretación de la séptima sinfonía Beethoven muy bien entendida y adecuada a la misma naturaleza de los instrumentos modernos. Podría seguir enunciando las bondades de trabajar con esta directora, o con otro director de ese nivel -coincidiendo con al menos 30 músicos de la orquesta con los que corroboré mis apreciaciones, en el gran contraste de batutas- así como los diferentes resultados musicales de cada uno de ellos.
El tema principal que merece de toda la atención de las autoridades, después de la reciente experiencia musical, es que no hay duda de que Puebla tiene una orquesta joven, y quedó demostrado una vez más, que con gran potencial, capaz de dar el resultado musical del que fuimos testigos -¿Recuerda usted el concierto con Enrique Diemecke?. 

Es indispensable que después de la gratísima experiencia con Alondra de la Parra, las autoridades tomen cartas en este tema. Para lo cual deberán realizar un análisis puntual de la dinámica que se vive al interior de esta organización musical. En otro sentido, nosotros como ciudadanos, como público ávido de tener en Puebla una orquesta de alto nivel y que brinde a los músicos las condiciones laborales y artísticas óptimas para desarrollarse, es necesario contar con personal a la altura de la capacidad humana y musical de este joven grupo de músicos entusiastas, así como una correcta administración y ajustes en el nivel de la coordinación musical. Es urgente, que quien esté al frente, sea un ejemplo a seguir, y no que fomente división del grupo, que por el contrario se sumen esfuerzos para una mayor calidad musical y no se repitan más errores, como el fracaso del disco que se pretendió grabar con el Tri como festejo de sus 40 años y que fue un desastre al llegar Alfredo Ibarra literalmente al hueso, o escuche usted sus versiones grabadas del Huapango de Moncayo o Danzón 2 de Márquez y saque sus conclusiones.


Puebla cuenta con una orquesta que a pesar de la incertidumbre presupuestal al inicio de cada año ya realiza temporadas completas y tiene ya un público cautivo, aunque, para que podamos disfrutar de conciertos de este nivel, se necesita de un director musical o coordinador artístico, que en primer termino se conduzca con respeto a los músicos y a la música, y que sea capaz y acepte el reto de elevar el nivel de la orquesta, no solo en un concierto, sino, como un proceso permanente de crecimiento musical y de una personalidad orquestal. La exigencia como ciudadanos a una organización que funciona con recursos públicos debe ser más música, de mejor calidad, una programación anual planeada y hecha por expertos, con artistas comprometidos con este gran reto que es la OSEP y que propicien el acercamiento a altos niveles interpretativos, siempre dentro de un marco de respeto al público, a la música y a los músicos.

 


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Última actualización el Lunes, 25 de Junio de 2012 21:38